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El botiquín de los niños para viajar

Desde luego tenemos que partir de la base de que un botiquín tanto para adulto como para niños tiene que estar adaptado a la salud de cada persona y es algo que debe decidirse individualmente ente aconsejado siempre por su medico y farmacéutico. Sin embargo existen generalidades que no deben faltar nunca.

Y son precisamente esas generalidades las que vamos a repasar hoy, ya que en muchas ocasiones por ser precisamente muy obvias se nos pueden olvidar.

botiquin

Comencemos con el repaso:

  1. En primer lugar elige como formato para el envase del mismo uno que sea resistente, ligero y que incluya algún protector térmico, para que lo proteja del calor.
  2. En cuanto a la documentación que debe llevarse siempre de viaje hay que incluir la tarjeta sanitaria, la cartilla de vacunaciones, el teléfono del pediatra y del centro de salud o médicos cercano a la zona de veraneo.
  3. Para atender los pequeños accidentes : algodón, esparadrapo, tiritas, vendas, gasas, apósitos estériles y solución antiséptica (agua oxigenada, o clorhexidina). Tijeras, pinzas, termómetro, guantes desechables y alcohol para limpiar el instrumental.
  4. Para los pequeños trastornos conviene incluir:
    1. Para los casos de diarrea o vómitos, solución oral de rehidratación.
    2. Contra las picaduras de insectos, repelente de insectos, solución analgésica de amoniaco y crema antiinflamatoria.
    3. Protección solar para cara, cuerpo y labios específica para niños y bebés, y emulsión para después del sol.
    4. Contra la fiebre y pequeños resfriados: el antipirético recetado por su médico.
    5. Para evitar los mareos durante el viaje: pastillas, jarabe o chicles antimareo.
    6. Y para la higiene nasal y ocular: agua de mar esterilizada y suero fisiológico.

Insistir, como decíamos al comienzo del artículo que siempre es el médico quien debe prescribir y supervisar el botiquín a utilizar.

Y tú ¿qué sueles incluir en el botiquín para tus hijos?

Cuidados especiales para los niños en verano

Los niños necesitan una vigilancia y cuidados especiales ya que desconocen los riesgos de sus juegos, pero también porque desconocen los síntomas de posibles enfermedades y accidentes. Por eso debemos encargarnos de ofrecerles unos cuidados especiales en verano.

juegos

Aunque no están todos los que son, queremos compartir con vosotros algunas de las precauciones que debemos tener en esta época del año, en la que además los niños suelen tener más tiempo libre y pueden estar menos controlados:

  1. Manchas blancas en la cara: suelen presentarse en primavera y verano y el sol no es el único responsable, también influye la sequedad de la piel, el cloro de las piscinas y la hidratación que le aportemos. Los niños con dermatitis atópica o eczema crónico son más propensos a padecerlas. La mejor prevención a parte de la protección solar es mantener muy hidratada la piel del niño.
  2. Vigilar la temperatura del bebé: los recién nacidos no producen calor, por lo que aun en verano deben abrigarse lo suficiente para que se encuentren bien. Pero sin exceso: la temperatura normal está en 37º pero si supera esta temperatura y además tiene temblor, irritabilidad, letargo o adormecimiento, y tiene la carita más roja de lo normal, tu hijo puede tener un exceso de calor. Conviene llevarlo a un lugar fresco y quitarle algo de ropa. Sería conveniente:
    1. Mantener la casa entre 21 y 23ºC.
    2. No exponer al bebé a baños prolongados
    3. Salir a pasear en las horas más frescas, evitando las centrales.
    4. Aporta el agua suficiente para que pueda producir con facilidad sudor, el cual le ayudará a regular su temperatura. termometro
  3. Picaduras de insectos: en verano son frecuentes las de avispas, las abejas, los mosquitos, los tábanos y orugas, y como siempre es mejor prevenir que curar. Para niños mayores de 2 años se pueden utilizar productos tópicos pero no para niños menores. Al igual que con los repelentes ambientales que tampoco se pueden utilizar en habitaciones con niños menores de 2 años. Así debemos prevenir:
    1. Debemos elegir ropa con colores claros, ya que los fuertes y vivos atraen a los insectos.
    2. Evitar zonas pantanosas y ajardinadas
    3. Utilizar colonias
    4. Utilizar tela de tul o una gasa para cubrir la cuna e instalar mosquiteras en las ventanas. pulseras antimosquitosrepelente infantil
  4. Picaduras de medusas: en primer lugar aunque estén muertas en la orilla no se deben tocar ya que el veneno no desaparece hasta pasadas 24 horas de exposición al sol. Sus efectos van a depender de la edad y salud de la persona afectada siendo mayores sus efectos en niños con  asma, rinitis alérgica o dermatitis atópica (patologías atópicas). Cómo actuar ante una picadura:
    1. No frotar la zona
    2. Retirar con una pinza los restos de tentáculos que pudieran quedar en la piel
    3. Enjuagar con agua del mar, no utilices agua dulce ya que destruye las células de la medusa y aumentan las toxinas en contacto con la piel.
    4. Aplica hielo envuelto en un paño
    5. Acudir lo antes posible al puesto de socorro más cercano para que el médico valore si se aplica algún medicamento.
    6. Sería conveniente aplicar algún antiséptico varias veces al día para evitar la infección de la herida.
  5.  Evita los golpes de calor. Aunque todos estamos expuestos a un golpe de calor los bebés y los niños son más frágiles a un aumento excesivo de temperatura. Durante las olas de calor el aire está tan caliente que no refresca nuestra piel y entonces el organismo debe elegir entre atender a los órganos vitales o a enfriar nuestra temperatura y por supuesto deja de regular la temperatura para seguir manteniendo en funcionamiento nuestros órganos. De forma que el principal síntoma es que se deja de sudar estando a altas temperaturas, esto puede producir graves lesiones musculares, problemas cardíacos, neurológicos e incluso terminar en un desenlace fatal. Una vez más, precaución:
    1. Beber agua abundante
    2. Mantener el hogar entre 21 y 23ºC
    3. Evitar salir a las horas de más calor
    4. Utilizar ropa clara y fresca
    5. No dejar que los niños jueguen o hagan ejercicio a las horas de más calor.
  6. Cuidados en la piscina: procura que utilicen gafas de buceo y tapones, evitarás infecciones.
  7. Protege la vista del bebé con gafas de sol. Los ojos son un 20% más sensibles que la piel, por eso las gafas de sol no son una cuestión de moda si no de salud. Elige adecuadamente el cristal y el color más adecuado.bebe con gafas

Estos siete consejos son solo algunas de las precauciones que debemos tomar en verano para proteger a nuestros hijos y facilitarles se disfruten de sus vacaciones sin riesgos.

Y siempre consulta con el especialista, es quien mejor te podrá indicar las precauciones y cómo actuar en cada ocasión.

¿Nos aconsejas alguna precaución más?

 

La piel de los niños también debe protegerse en invierno

Comienza el otoño y con él llega el frío, lo que genera a las madres dudas sobre el cuidado los más pequeños de la casa: ¿le abrigo en exceso? ¿Es bueno salir a pasear con él? Sin embargo, el invierno no representa ningún inconveniente para cuidar de los niños ya que igual que se les protege del calor en verano, se les debe proteger del frío durante estos meses.

Para el equipo médico del Programa Materno Infantil de Sanitas, es fundamental que los padres continúen cuidando y protegiendo la piel de los pequeños de los factores externos como el frío, el viento, y por supuesto, el sol en los meses de otoño e invierno. Así, la piel de los niños, especialmente de los bebés, se caracteriza por su sensibilidad por lo que los padres deben mantenerla bien hidratada ya que un descenso de la humedad del aire en esta época del año produce sequedad en su piel que puede provocar irritaciones.

De este modo, un aspecto importante que deben vigilar los padres durante los meses de otoño e invierno son los cambios de temperatura, resulta fundamental evitar que éstos no sean bruscos. Cuando el niño se encuentre en casa, su habitación debe tener una temperatura que debe rondar los 20-22 grados, evitándose en todo momento la sequedad ambiental, recuerda el equipo médico del Programa Materno Infantil de Sanitas, pero sin olvidarse de mantener el hogar ventilado.

Además, las bajas temperaturas no debe ser un impedimento para salir a pasear con el pequeño. Utilizando la ropa adecuada para abrigarle como abrigo, gorro, bufanda y guantes, y protegiendo su piel de las posibles inclemencias del tiempo como el viento, un paseo a media tarde asegura que el niño reciba una dosis de luz natural y aire fresco.

La importancia de una alimentación saludable también en invierno
Es en esta época del año, asegura Sanitas, cuando los niños son más vulnerables a padecer ciertas enfermedades respiratorias, sin embargo es posible evitarlo con ciertos cuidados específicos y manteniendo actualizado el calendario de vacunas de los pequeños.

Por ello, la alimentación continúa teniendo un papel clave a la hora de evitar que los niños se contagien de las habituales enfermedades invernales como resfriados o gripes. Así, si el niño es todavía muy pequeño y continúa en la etapa de lactancia materna, la composición de esta leche le protegerá frente a diversas enfermedades.

Si por el contrario, la alimentación del pequeño está basada en alimentos más sólidos, para evitar posibles problemas de salud, es necesario que lleve una dieta sana, variada y equilibrada que incluya frutas y verduras ricas en vitamina A y C sin olvidarse de la leche, el pescado e incluso la pasta, entre otros.