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¿Qué es el própolis y para que sirve?

El própolis o propoleos (propóleo es incorrecto) ha cobrado mucha importancia en medicina natural porque es un complemento alimenticio que aumenta la resistencia que el organismo tiene frente a las infecciones.

El própolis, es una sustancia que fabrican las abejas y proviene en gran parte de los árboles (sauce, pino, abeto…). Las abejas cogen una parte de su corteza y luego lo mezclan con cera y saliva y les sirve para diversas funciones en sus colmenas. Su obtención es muy lenta ya que una colonia de abejas produce sólo entre 150 y 200 gramos de própolis al año.

Se viene utilizando desde la antigüedad. Juanola nos cuenta un poco de su historia:

“Los egipcios, que ya usaban el própolis para embalsamar cadáveres, algo muy propio de su cultura. Los griegos y los romanos también descubrieron los beneficios de este pegamento de las abejas, y lo usaban para llagas e infecciones de la piel.

Persas e incas también le encontraron diversas cualidades, pero fue en el siglo XVII cuando el própolis pasó a formar parte de los libros de medicamentos oficiales (farmacopeas). Desde entonces, y hasta el siglo XX, se popularizó en Europa gracias a sus propiedades antisépticas para tratar infecciones de boca y garganta, algo que aún aprovechamos a día de hoy.

Las abejas utilizan el própolis para distintas funciones:

Esta sustancia les sirve como aislante y material protector de sus hogares. También les sirve para hacer reparaciones, ya que les permite cubrir agujeros que puedan poner en peligro las colmenas.

Por último, las abejas usan el própolis para embalsamar el cuerpo de los visitantes no deseados a su colmena, algo que nos recuerda el uso que se le daba en el Antiguo Egipto.”

En la medicina natural el própolis aporta los siguientes beneficios:

  • Tiene propiedades antisépticas, antivirales y antiinflamatorias.
  • Además, ayuda a tratar infecciones de garganta, problemas dérmicos o afecciones estomacales.

De todas formas, el própolis debe tomarse con precaución, sobre todo  personas que tienen intolerancia o alergias a los productos de las abejas o a estos insectos. No es aconsejable tampoco en aquellos con asma bronquial alérgica, debido a que empeora los síntomas.

El própolis tiene resinas, bálsamos, cera de abeja, aceites esenciales y polen. Y además contiene plata, hierro, vitamina A y B y cromo. Por lo que supone un aporte extraordinario para nuestro organismo.

Los usos principales son:

  • Sistema respiratorio
    Es el uso más conocido. Se utiliza para tratar resfriados y gripes por sus acciones antibiótica y antiviral. Además se emplea para cuidar las cuerdas vocales y la garganta cuando hace frío.Se puede también aprovechar para tratar anginas, laringitis, faringitis y aftas bucales. Incluso a veces lo recomiendan para tuberculosis pulmonar.
  • Problemas digestivosTiene propiedades beneficiosas para el estómago y el colon; ayuda a combatir la bacteria Helicobacter pylori, que provoca úlceras gástricas, y reduce los dolores provocados por la gastritis, la diverticulitis y la enfermedad de Crohn. Es aconsejable también en caso de diarreas o problemas intestinales.
  • Infecciones femeninas
    En usos ginecológicos, el própolis actúa contra las llagas uterinas, las cándidas, la picazón y las inflamaciones vaginales. En estos casos recomiendan hacer lavados con agua y propóleo diluido. Se usa también para el herpes (genital o labial).
  • Problemas dérmicos
    Si tienes hongos en la piel o en las uñas el própolis puede ser de mucha utilidad. También sirve para aquellas personas postradas en la cama que presentan escaras, llagas o ulceraciones. Es usado, además, para heridas, acné, dermatitis de contacto y sabañones que salen por el frío.
  • Tratamiento de la psoriasis
    Responde bien (en algunos casos) a propóleos o própolis. En estos casos se ingiere en forma de comprimidos (complementos) junto con tratamiento con aceite de crisálida de seda y se suele hallar mejoría alrededor de los 3 meses.
  • Acné:
    Cuando se padece de acné, se encuentra a un buen aliado en el propóleos unido al ganoderma, sobre todo en forma de cremas, o en lavados de cara (diluido en agua)
  • Circulación:
    El propóleos es también anticolesterolémico, antihipertensivo y preventivo de accidentes cardiocirculatorios

Para todos los usos aquí mencionados es necesario consultar antes con tu médico de cabecera que sabrá aconsejarte sobre su utilización, dosis y forma de empleo mas beneficiosa para ti.

Como veis son muchos los beneficios que aporta por ello en parafarmacia se incluye en numerosas formulaciones que aprovechan todas las ventajas que aporta.

Consulta nuestra tienda y encontrarás diferentes presentaciones y soluciones.

Probioticos para el frío

Probióticos, buenos aliados contra el frío

En estos días en los que las temperaturas ya están bajando considerablemente nuestro cuerpo se pone a prueba y trata de frenar bacterias patógenas que pueden terminar dañando y alterando nuestro microbioma intestinal. El microbioma es el conjunto de microorganismos que conviven en nuestro cuerpo y que tienen un efecto directo en nuestra salud y bienestar.

Pues bien, los probióticos, de los que ya os hemos hablado en artículos anteriores, son unos microorganismos vivos que podemos ingerir como complemento y que administrados en las dosis adecuadas nos aportan diversos beneficios.

Entre estos beneficios destaca, en la época en la que nos encontramos, el que consigue que tengan una menor incidencias las enfermedades respiratorias y gastrointestinales. Así, según un estudio mediante 20 ensayos controlados concluye que el uso de probióticos redujo el número de días que se padeció la enfermedad.

Por tanto, el buen estado de nuestro sistema inmunitario es fundamental para poder afrontar los procesos infecciosos que tan frecuentes son en estos meses de bajas temperaturas.

Para conseguir fortalecer nuestro sistema inmunitario, la principal vía con la que contamos es la alimentación, procurar tomar alimentos ricos en componentes que favorecen el crecimiento de anticuerpos y que por tanto tienen un efecto directo en la actividad inmunológica antiviral y antibacteriana, como son:

  • Vitamina A: lácteos (leche, mantequilla y queso chedar), verduras (zanahoria, brócoli, col y espinacas). Fruta (melón, albaricoque y mango. De origen animal: ternera, pollo, pavo y pescado)
  • Vitamina E: aceites vegetales, nueces, almendra, maní y avellanas, semillas de girasol, y vegetales como el bróculi y las espinacas.
  • Hierro: Carnes rojas y magras (como la ternera y el buey) mariscos de concha (berberechos, almejas y mejillones), hígado y morcilla, frutos secos (anacardos, nueces, avellanas, pistachos, almendras), sésamo, verduras de hoja verde (berros, acelgas, espinacas..), legumbres (garbanzos, lentejas) y productos integrales (trigo, pan, arroz, pan de avena)
  • Selenio: té negro, huevos, lentejas, cacahuetes, guisantes nueces, camarones, salmón, atún, sardinas, cordero, cerdo, pavo y pollo.

En cuanto a los probióticos cabe añadir que, en una revisión del uso de probióticos realizado ir investigadores australianos de la Griffith University of Queensland y el Centre of Ecellence for applied Sports Science Research evidencia que cepas probióticas como “Bifidobacterium lactis” o “Lactobacillus acidophilus” podrían ayudar a incrementar la secreción de la mucosa intestinal que inhiben la adhesión de las bacterias patógenas en las cavidades intestinales, así como aumentar la concentración de proteínas antimicrobianas. Por último, potencia la permeabilidad de la mucosa gastrointestinal, lo que resulta esencial para impedir la entrada y proliferación de microbios patógenos y demás tóxicos en el sistema circulatorio.

En El Boticario en casa encontrarás un amplio surtido de probióticos, y desde luego estaremos encantados de poder atender las dudas que sobre los mismos te puedan surgir.

 

Con la ola de frío llegan los sabañones

Con la llegada del frío nuestro organismo se resiente y si no estamos preparador podemos sufrir dolor e incomodidad, sobre todo en las extremidades, padeciendo los temidos sabañones.

Un sabañón es una inflamación bajo la piel, acompañada de picor y dolor, producida por el efecto repetido o prolongado del frio o la humedad.

Afecta a un reducido número de partes de cuerpo, especialmente pies, manos, dedos, nariz y orejas. Al cesar el frío, la inflamación puede curarse sin tratamiento en el plazo de tres semanas.

Los sabañones generalmente desaparecen en el término de una a tres semanas, especialmente si el clima es más caluroso. Por lo general, los sabañones no producen lesiones permanentes. Sin embargo, si se produce la infección de la lesión, hay que tener cuidado porque puede causar un daño grave si no se trata.

Los signos y síntomas de los sabañones pueden incluir:

• Áreas enrojecidas pequeñas que producen picazón en la piel, a menudo en los pies o en las manos

• Posibles ampollas o úlceras en la piel

• Hinchazón de la piel

• Sensación de ardor en la piel

• Cambios en el color de la piel de rojo a azul oscuro, acompañado de dolor

Por lo general, los sabañones mejoran por sí solos pero pueden causar complicaciones si aparece una ampolla. Si eso sucede, es posible que tengas úlceras e infecciones. Busca atención médica para revisar complicaciones si el dolor es excepcionalmente intenso, si sospechas que puedes tener una infección o si los síntomas no mejoran después de 1 o 2 semanas.

Si los síntomas continúan durante la temporada más cálida, consulta con el médico para descartar otras enfermedades.Si tienes diabetes o mala circulación, es posible que la curación se vea afectada. Ten cuidado y busca atención médica.

Los factores que pueden aumentar el riesgo de tener sabañones incluyen:

• Uso de ropa o zapatos ajustados o que deja expuesta la piel al frío. La mala circulación sanguínea es aliada ideal del sabañón: no se deben usar medias y zapatos muy ajustados que aprieten los pies y los vuelven más vulnerables al frío.

• El sexo y el peso. Las mujeres presentan mayores probabilidades de tener sabañones que los niños y los hombres. Además, las personas que pesan aproximadamente un 20 % menos de lo previsto para su altura presentan mayor riesgo de tener sabañones.

• El medio ambiente y la estación. Es menos probable que aparezcan sabañones en zonas más frías y secas porque las condiciones de vida y la ropa propias de estos lugares proporcionan mayor protección contra el frío. El riesgo de tener sabañones es mayor si vives en un área con alta humedad del aire y temperaturas bajas, pero no bajo cero. Son más frecuentes entre noviembre y abril.

• Mala circulación. Las personas con mala circulación tienden a ser más sensibles a los cambios de temperatura, lo que las vuelve más propensas a tener sabañones.

• Diagnóstico de enfermedad de Raynaud. Las personas con enfermedad de Raynaud son más propensas a tener sabañones.

Por todo lo anterior, para evitar los sabañones lo que debes tener en cuenta es:

• Evita o limita la exposición al frío.

• Vístete con varias capas de ropa no ajustada, y usa guantes y calzado abrigado e impermeable.

Cubre lo más posible toda la piel expuesta cuando salgas al exterior los días de frío.

• Mantén las manos, los pies y la cara secos y abrigados.

• Mantén tu casa y tu lugar de trabajo a una temperatura cálida yagradable.

No fumes.

• También se aconseja realizar actividad física, pues este mal es común en personas sedentarias. Realizar deportes aeróbicos como correr, bicicleta en intensidad media u otros deportes ayudan a eliminarlos, puesto que el sabañón se produce por problemas circulatorios.

• Si tu piel se expone al frío, vuelve a calentarla gradualmente, porque calentar de manera repentina la piel fría puede empeorar los sabañones.

El sabañón debe ser tratado con precaución: hay que calentar con suavidad la parte afectada. En todos los casos se deben evitar los cambios bruscos de temperatura.No existe un tratamiento eficaz garantizado contra los sabañones pero los masajes localizados (muy suaves) pueden aliviar los dolores.

¡Qué molesta la congestión nasal!

Qué incómodo se nos hace en invierno con el frío y esa sensación de mucosidad constante, pero a diferencia de lo que habitualmente se piensa, lo cierto es que los moquillos siempre están con nosotros, y no sólo en la zona de la nariz: también en el estómago, en los pulmones, en el colon… y si eres mujer, también en el cuello uterino. Lo único que ocurre es que ante determinados trastornos, enfermedades o problemas de salud el organismo tiende a producirlos en exceso.

Es lo que ocurre, por ejemplo, cuando tenemos un catarro, un resfriado común o una gripe. O incluso cuando tenemos alergia y nuestro organismo ha reaccionado ante ese elemento que la causa (ya sea polvo, animales como los gatos…)

La mucosidad es un mecanismo de defensa: más que un ‘enemigo’ deberíamos comenzar a considerarlo como un amigo que nos ayuda a protegernos y a expulsar virus y bacterias.

Pero no hay duda, y aunque sea así, cuando nuestro cuerpo los produce en exceso (sobre todo en la nariz), éstos pueden convertirse en un auténtico quebradero de cabeza, bastante molesto e incómodo. En estos casos siempre es útil tener a mano unos consejos y pautas sencillas que nos ayuden a la hora de aliviarlos por un lado y de eliminarlos por otro, además de unos cuantos pañuelos…

Primero que nada, lo fundamental es tratar el problema de raíz desde el primer momento en que notes que la mucosidad te está empezando a molestar, ya que en caso contrario la mucosidad tiende a acumularse en exceso y es posible que se llegue a endurecer. En caso de ocurrir esto, pueden aparecer otros trastornos y enfermedades más graves.

La congestión nasal se produce al inflamarse la membrana que cubre la nariz, lo que origina una obstrucción que provoca dificultad para respirar a través de las fosas nasales. El cuadro suele comenzar con molestias en la faringe.

Posteriormente, aparece la congestión nasal, acompañada de líquido nasal claro, que los siguientes días puede volverse espeso. Esta congestión nasal puede causar dificultades para respirar y descansar por la noche y, en general, afectar al bienestar del organismo. También puede dar lugar a secuelas tales como sinusitis, otitis media, y la aparición o el empeoramiento de leves a graves trastornos del sueño, incluso algunos casos de apnea obstructiva del sueño, por la dificultad de respirar en posición horizontal.

Hay muchos remedios caseros que son útiles a la hora de aliviar la mucosidad. No obstante, recuerda que en caso de mucosidad excesiva, que te impida respirar o que dure demasiado siempre lo más aconsejable es acudir al médico y no automedicarte.

Para los casos generales, sonarse la nariz puede eliminar la acumulación de moco y controlar la obstrucción nasal. Debemos sabe que sonarse la nariz correctamente supone que en vez de apretarse con fuerza ambos lados de la nariz, se debe presionar fuertemente un solo lado y soplar por el otro, con espiraciones nasales rápidas. Esta operación debe repetirse alternando los lados, con lo que se consigue un vaciado de las fosas nasales mucho más efectivo.

Para aliviar la acumulación de mocos en la garganta y la nariz, puedes probar  algunos de estos remedios:

  • Beber líquidos. El consumo regular de agua es uno de los mejores remedios naturales. Puedes optar por complementar la ingesta de líquidos con zumos y té.
  • Inhalar vapor de agua. El vapor ayuda a fluidificar la mucosidad en el pecho, la nariz y la garganta. Hierve una olla de agua, apártala y mezcla unas gotas de aceite de eucalipto. Mantén la cara sobre la olla y respira el vapor durante varios minutos.
  • Usar un humidificador. Usa un humidificador cuando estés en casa, y especialmente durante la noche, mientras duermes. El aire seco y cálido es más molesto que el aire húmedo en este caso.
  • Hacer gárgaras con agua salada. Hacer gárgaras ayudará a aliviar la garganta. Mezcla una cucharada de sal con agua y haz gárgaras con la mezcla.
  • Beber infusiones. Esto ayuda a calmar la garganta irritada. Prepare una infusión con miel y tómalo lentamente. Las infusiones de manzanilla, jengibre o limón son especialmente útiles para deshacerse de la mucosidad.
  • Hay productos de parafarcia para el resfriado que pueden aliviar los síntomas de la congestión nasal, pero recuerda en todo momento utilizarlos con la recomendación de un médico o farmaceutico.

  • Pastillas de mentol para la tos. Estas pastillas de venta libre para la tos son buenas para deshacerse del moco en la garganta y los pulmones.
  • Expectorantes. Son medicamentos que ayudarán a toser y expulsar la mucosidad más fácilmente. Muchos están disponibles sin receta en las farmacias, mientras que algunos deben ser recetados por un médico.
  • Descongestionantes. Los aerosoles nasales vasoconstrictores pueden ser utilizados para reducir la inflamación de las fosas nasales, pero puede llegar a ser contraproducentes después de varios días de uso, causando congestion de rebote.
  • Por ultimo, no debemos olvidar que hay sustancias irritantes que pueden agravar el problema, y debemos evitarlas. En general:
    • No fumar. La inhalación del humo de los cigarrillos, cigarros u otras drogas puede afectar considerablemente a  la garganta y los pulmones, asi como  aumentar en gran medida la cantidad de moco que se está produciendo.
    • Evitar la exposición a gases y productos químicos peligrosos. Los productos de limpieza del hogar, esmaltes, vapores de pintura y otros productos químicos agravan las afecciones respiratorias e incrementan los niveles de moco.

 

¿Manos agrietadas con el frío?

La piel de las manos no se diferencia mucho de la del resto del cuerpo. Sin embargo, usamos las manos continuamente y están desprotegidas. A diferencia de los pies, que los llevamos calzados y tapados, las manos siempre están expuestas a distintos agentes. Y por esta razon en invierno nos encontramos con las manos agrietadas.

Es diferente la piel de la palma de las manos a la piel de dorso de las manos:

  • En el dorso de la mano, la piel tiene folículos pilosos, melanocitos, muy pocas glándulas sebáceas. No hay casi tejido adiposo. La dermis del dorso de las manos es muy fina y es muy fácil que se deshidrate. En resumen, está más desprotegida frente a las agresiones ambientales y mecánicas.
  • En la palma de la mano, no hay folículos pilosos, pero si más cantidad de glándulas sudoríparas y sebáceas. Además la dérmis contiene más fibras y grasa y es este uno de los motivos por lo que la piel de la palma de las manos es algo más resistente que la del dorso.

La piel es una barrera protectora en la que los lípidos naturales protegen de la deshidratación, sin embargo, algunas personas tienen esa barrera mucho más fina por lo que las manos son más sensibles a los factores que las pueden estropear, secar y agrietar.

En invierno, el frío es uno de los factores clave involucrados en que esta piel se deteriore más fácilmente. La sequedad en la piel causa la aparición de grietas o pequeñas heridas, sobre todo en los nudillos o en aquellas zonas que flexionamos más a menudo.

Aunque es cierto que las grietas en las manos pueden surgir por una gran diversidad de factores, es posible influir sobre estas causas y prevenir su aparición. Por ello te recomendamos:

  • Lávate las manos con agua tibia, ya que el agua caliente elimina la capa lipídica natural de la piel y así provoca una mayor deshidratación y sequedad.
  • Por otro lado, tampoco es aconsejable lavarte las manos de manera repetida. Procurar lavar las palmas de las manos que es la parte más resistente de las manos (la parte que más se ensucia) intentando evitar el uso del jabón en los dorsos (mientras se pueda).
  • Siempre que uses productos químicos ponte guantes: Utilízalos siempre que los vayas a usar, ya que estos productos afectan negativamente al pH de la piel.
  • Abrígate las manos en invierno: el clima excesivamente frío influye en la aparición de las manos agrietadas, por ello este problema suele aparecer sobre todo durante los meses de invierno.
  • Aplícate crema hidratante siempre: de la misma manera que el frío perjudica la salud de la piel de las manos, el clima seco también. Es preferible que la crema hidratante que vamos a usar sea cremosa y con alto contenido en lípidos.
  • Es muy útil el uso de guantes para ayudar a penetrar los activos de las cremas y reparar las manos. Se pueden usar guantes de algodón si las manos están irritadas y pican. Se puede utilizar también un guante no muy ajustado de plástico o un film (plástico como los de la cocina) que formarán una película oclusiva que ayudara a que la crema sea más efectiva.
  • Es preferible el uso de las cremas durante más veces (cada vez que se laven las manos y durante el día) que una vez al día, aunque sea muy nutritiva y oleosa. Por ello se recomienda tener el producto al alcance fácil de nuestras manos.Cuando se aplica la crema en las manos, se debe también aplicar en uñas y cutículas, estas se van a secar igual que las manos.
  • Evita los cambios bruscos de temperatura (calefacciones – frío exterior).
  • La humedad, con el aire frío hacen que la piel se seque más, asi que procura no mojarte las manos a menudo, aunque sólo sea con agua, y sécalas bien y con cuidado mediante una toalla de algodón. No dejarlas secar al aire y menos si es al aire libre. Una vez lavadas las manos y después de secarlas se deben hidratar inmediatamente.
  • Lavarse con detergentes demasiado agresivos pueden acelerar el deterioro de las manos. Utiliza jabones sin detergentes y sin contenido en alcohol (como suelen ser muchos geles bactericidas). Es preferible utilizar productos como los Syndet (synthetic detergent). Este término se refiere a aquellos jabones cosméticos elaborados con detergentes sintéticos tensoactivos, que respetan el manto lipídico de la piel para evitar agredirla con el uso frecuente. Esto sucede porque son afines a los lípidos y, por el contrario, repelen el agua. En definitiva, se trata de jabones más suaves que los tradicionales, que respetan mucho más la naturaleza de la piel.  Se comercializan sobre todo en formato de geles y pastillas.
  • El contacto con productos en el trabajo diario como el polvo, jardinería, cementos, tierra…, pueden alterar la capa lipídica de las manos y dejarlas más desprotegidas. Incluso el esfuerzo mecánico puede provocar que las manos se estropeen y se agrieten
  • Problemas crónicos de falta de lípidos, uso de fármacos como la isotretinoina o algunas dolencias como puede ser el hipotiroidismo, la diabetes o psoriasis, pueden ser también la causa de la aparición de esta dolencia

Cuando el daño está hecho y de nada sirven ya las medidas de prevención llegó el momento de reparar.

Cuando en la piel existen grietas, es preciso utilizar una crema muy cicatrizante y protectora, que lleve componentes como la vaselina o la lanolina, la manteca de karité y la cera de abejas.

Pueden utilizarse extractos naturales cicatrizantes como la centella asiática. Si las grietas sangran es preciso utilizar además un antibiótico para evitar la infección, y si por mucho que se traten las fisuras demoran en cicatrizar también se debe descartar la infección por hongos. Cuando se trata de eczemas o grietas infectadas es preferible acudir al dermatólogo que recetará el producto más adecuado.Cuando hay fisuras y se descartan las infecciones también se puede usar un producto como un “pegamento“. Se trata de un film liquido como si se tratara de una tirita liquida que ayuda a cicatrizar y es resistente al agua, ayuda a acelerar esta cicatrización, a proteger y a evitar que se abran de nuevo.

En El Boticario en casa te ofrecemos una amplia gama para que puedas elegir:

Llegó el frío: protege tu piel

Aunque todavía no han llegado los días más duros del invierno, si está prevista una bajada generalizada de temperaturas y por ello es importante que estemos preparados para que nuestra piel sufra lo menos posible.

En épocas de frío la piel, nuestro principal escudo contra los agentes externos se resiente y se aprecian sintomas de sequedad, tirantez, pérdida de luminosidad y rojeces. Para evitarlo debemos seguir estas pautas:

  1. Mantener alta nuestra hidratación que normalmente disminuye a causa de la calefacción, lo que hace que la piel pierda elasticidad y aparezcan con más facilidad arrugas.
  2. Limpieza diaria: tenemos que mantener la limpieza dos veces al día por la mañana y por la noche
  3. Aplicar cremas hidratantes específicas para cada edad también dos veces al día.
  4. Hidrata y nutre en profundidad cara, cuello y manos ya que son las zonas más expuestas.
  5. Protege especialmente la zona del contorno de ojos con cremas muy nutriente e incluso utiliza gafas de mayor tamaño los días de viento y frío. En el rostro también hay que prestar especial atención a los labios, evita mojarlos ya que se resecan aun más.
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  1. Evita la ropa demasiado ceñida que impida la transpiración ya que puede provocar descamación.
  2. Hidrata abundantemente codos y rodillas, ya que aunque en invierno suelen estar protegidos son zonas muy propensas a secarse y mostrar arrugas.
  3. Aunque apetezca muchísimo la temperatura del agua en la ducha no debe ser elevada porque también resecan la piel. Mejor duchas cortas y con agua tibia.
  4. Si practicas deporte al medio día no descuides la protección solar: aunque haga frío las radiaciones solares siguen siendo perjudiciales.
  5. En cuanto a la temperatura ambiente no debe superar los 22º y deberíamos procurar en la habitación un humificador o colocar toallas húmedas en los radiadores o fuentes de calor para evitar que se pierda la humedad en el ambiente.

Y tu, ¿cuales son tus hábitos en invierno para cuidar tu piel?

La piel de los niños también debe protegerse en invierno

Comienza el otoño y con él llega el frío, lo que genera a las madres dudas sobre el cuidado los más pequeños de la casa: ¿le abrigo en exceso? ¿Es bueno salir a pasear con él? Sin embargo, el invierno no representa ningún inconveniente para cuidar de los niños ya que igual que se les protege del calor en verano, se les debe proteger del frío durante estos meses.

Para el equipo médico del Programa Materno Infantil de Sanitas, es fundamental que los padres continúen cuidando y protegiendo la piel de los pequeños de los factores externos como el frío, el viento, y por supuesto, el sol en los meses de otoño e invierno. Así, la piel de los niños, especialmente de los bebés, se caracteriza por su sensibilidad por lo que los padres deben mantenerla bien hidratada ya que un descenso de la humedad del aire en esta época del año produce sequedad en su piel que puede provocar irritaciones.

De este modo, un aspecto importante que deben vigilar los padres durante los meses de otoño e invierno son los cambios de temperatura, resulta fundamental evitar que éstos no sean bruscos. Cuando el niño se encuentre en casa, su habitación debe tener una temperatura que debe rondar los 20-22 grados, evitándose en todo momento la sequedad ambiental, recuerda el equipo médico del Programa Materno Infantil de Sanitas, pero sin olvidarse de mantener el hogar ventilado.

Además, las bajas temperaturas no debe ser un impedimento para salir a pasear con el pequeño. Utilizando la ropa adecuada para abrigarle como abrigo, gorro, bufanda y guantes, y protegiendo su piel de las posibles inclemencias del tiempo como el viento, un paseo a media tarde asegura que el niño reciba una dosis de luz natural y aire fresco.

La importancia de una alimentación saludable también en invierno
Es en esta época del año, asegura Sanitas, cuando los niños son más vulnerables a padecer ciertas enfermedades respiratorias, sin embargo es posible evitarlo con ciertos cuidados específicos y manteniendo actualizado el calendario de vacunas de los pequeños.

Por ello, la alimentación continúa teniendo un papel clave a la hora de evitar que los niños se contagien de las habituales enfermedades invernales como resfriados o gripes. Así, si el niño es todavía muy pequeño y continúa en la etapa de lactancia materna, la composición de esta leche le protegerá frente a diversas enfermedades.

Si por el contrario, la alimentación del pequeño está basada en alimentos más sólidos, para evitar posibles problemas de salud, es necesario que lleve una dieta sana, variada y equilibrada que incluya frutas y verduras ricas en vitamina A y C sin olvidarse de la leche, el pescado e incluso la pasta, entre otros.