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Beneficios de tomar el sol

7 beneficios de tomar el sol

Son muchos los posts que hemos dedicado a los perjuicios de tomar el sol en exceso o los daños para nuestra salud de hacerlo sin protección. No nos cansamos de recordar las consecuencias negativa de tomar el sol en exceso durante el verano, la época en el que sol está más alto y curiosamente cuando calienta más.

Tomar el sol ayuda a funciones vitales de nuestro cuerpo

Sin embargo, también es verdad que el sol es esencial para nuestra vida y son muchos los beneficios de tomar el sol con precaución para nuestra salud, ya que ayuda a muchas funciones vitales de nuestro cuerpo, tanto a nivel físico como mental. Exponerse al sol es una de las prácticas que se consideran esenciales para la liberación de la serotonina, la conocida como la hormona del buen humor, por ejemplo. Una excelente razón de por qué tomar el sol. ¿No os parece?

Tomar el sol mejora el estado de ánimo

Los beneficios de tomar el sol en verano son muchos, pero antes nos gustaría aclarar ciertos aspectos que son motivo de muchas consultas en nuestra farmacia y parafarmacia online.

Aspectos a tener en cuenta a la hora de tomar el sol

¿Cuánto tiempo tomar el sol?

Sobre cuánto tiempo tomar el sol, es una cuestión que depende de la época del año en que nos encontremos. Los expertos señalan que en verano con unos diez minutos diarios es tiempo suficiente para adquirir la vitamina D, que tanto nuestro cuerpo necesita. Respecto a las estaciones frías, la duración al sol podría incrementarse, ya que no es tan peligroso y son muchos los beneficios de tomar el sol en inverno.

¿Cuáles son las mejores horas para tomar el sol?

En cuanto a las mejores horas para tomar el sol, en principio, desde El Boticario en Casa queremos reiterar la necesidad de tomarlo con protección solar y evitando las horas centrales del día. Lo más recomendable sería hacerlo durante la mañana antes del mediodía, o bien después de las 16:00 horas.

Beneficios de tomar el sol

Al tomar el sol se estimula la producción de Vitamina D

Según Medlineplus, esta vitamina es una sustancia que nuestro cuerpo necesita para crecer y funcionar normalmente. La vitamina D ayuda al cuerpo a absorber el calcio, uno de los principales elementos que constituyen los huesos. La deficiencia de ésta puede llevar a enfermedades de los huesos como la osteoporosis o el raquitismo. Asimismo, la vitamina D juega un papel muy importante en los sistemas nervioso, muscular e inmunitario.

Tomar el sol es muy beneficioso para la salud

Se puede obtener vitamina D de tres maneras: a través de la piel, de la dieta y de suplementos. Nuestro cuerpo forma la vitamina D naturalmente después de la exposición solar. Este, por tanto, es uno de los beneficios de tomar el sol. Sin embargo, debemos incidir en que un exceso de exposición conlleva riesgos muy concretos. Es por ello que el sol hay que tomarlo en su justa medida y siempre con la protección adecuada.

Tomar el sol fortalece huesos y dientes

Los rayos del sol provocan que nuestro cuerpo produzca vitamina D, como apuntábamos más arriba, sustancia esencial para fortalecer nuestros huesos y dientes. Según datos de National Institutes of Health, dicha vitamina favorece la absorción en el intestino del calcio y fósforo, evitando su pérdida en el riñón.

La exposición solar mejora el aspecto de la piel

Para las personas afectadas con algún problema o enfermedad de la piel, como el acné, la psoriasis o el vitíligo, tomar el sol es muy beneficioso. Se recomienda no más de 30 minutos y, por supuesto, en las horas recomendadas.

Fortalece nuestro sistema inmunológico

El fortalecimiento del sistema inmunológico es otro de los beneficios de tomar el sol. Diversos estudios advierten que el sol incrementa el número de glóbulos blancos, también conocidos como linfocitos, que son las células encargadas de protegernos contra una infección.

Tomar el sol mejora la calidad del sueño

Tomar el sol mejor la calidad del sueño

Nuestro organismo, durante la noche, produce melatonina, la conocida como hormona del sueño, que también es el marcador de muchos de los ritmos circadianos del cuerpo, además de luchar contra infecciones y enfermedades. Los expertos señalan que las personas, al exponerse a la luz solar, inician su producción de melatonina antes, ayudando a que concilien el sueño con más facilidad.

Ayuda a la circulación y refuerza las defensas

La luz del sol mejora la calidad de la sangre y de esta forma, al mismo tiempo, se incrementa el número de glóbulos rojos y, por tanto, su capacidad para el transporte del oxígeno a todas las células de nuestro organismo. También aumenta la cantidad de glóbulos blancos, por lo que se refuerzan las defensas del organismo frente a posibles infecciones.

Asimismo, al tomar el sol también se dilatan los vasos sanguíneos, lo que favorece la circulación de la sangre y permite que el corazón trabaje con un menor esfuerzo.

Tomar el sol mejora el estado de ánimo

Lo decíamos al inicio de este post: uno de los beneficios de tomar el sol es que se activa la producción de la hormona del buen humor. La serotonina es un neurotransmisor que interviene en la regulación del sueño, la temperatura corporal y la conducta sexual. Cuando sus niveles en el organismo son bajos induce un efecto depresivo. Al tomar el sol, la producción aumenta y esto crea una mayor activación de las emociones y mejora el estado de ánimo.

Sin duda, 7 contundentes motivos de por qué tomar el sol. Os recordamos que, para disfrutar de estos beneficios del sol, es esencial el uso de una protección solar con un alto índice de factor, como los que puedes encontrar en El Boticario en Casa.

Por último, un consejo: durante las olas de calor es crucial extremar medidas de protección: no exponerse al sol, beber agua para evitar la deshidratación y evitar hacer deporte en horas centrales, entre otros. Y ante cualquier duda, consulta con tu médico o farmacéutico.

¿Vuelta al trabajo?

Septiembre se presenta a veces como un «lunes interminable» y hace que aparezcan los síntomas del llamado «síndrome o depresión postvacacional». Ya que no existe consenso sobre su definición, las estadísticas se limitan a hacer estimaciones, en las que se suelen dar cifras tan diferentes como un 6% ó un 57% de trabajadores sufren este síndrome.

Se considera que es producto de que en gran parte de nuestro entorno el trabajo se tiene por una actividad negativa, obligada y sacrificada: en las sociedades en que se considera el trabajo como algo creativo, con sentido por sí mismo y digno para el ser humano, el estrés postvacacional prácticamente no existe.

El estrés postvacacional es un concepto que se refiere a la ansiedad o presión emocional que debemos afrontar al readaptarnos a las tareas laborales, escolares, al cambio de estilo de vida… después de un período vacacional y que puede hacer que el rendimiento laboral y la vida familiar y personal se vean afectadas.

Parece que se presenta mas fácilmente cuando hacemos una ruptura muy brusca entre el ritmo de las vacaciones y la incorporación al trabajo, sin una correcta transición.
No se puede considerar como una enfermedad sino como un proceso adaptativo después de las vacaciones que, para algunas personas, puede resultar difícil. En realidad, este conjunto de reacciones son perfectamente normales, pero si la intensidad de la demanda es muy grande y las reacciones de estrés muy intensas, o se mantienen demasiado tiempo, los recursos con que contamos (nuestra energía, salud, motivación, interés, estado de ánimo, etc.) tenderán a gastarse y puede que lleguemos a una situación de agotamiento, en la que no tengamos tiempo para recuperar dichos recursos mediante el descanso, o estemos tan preocupados que no podamos dormir.

Si esto sucede, puede que ya estemos sufriendo una serie de síntomas de estrés (dolor de cabeza, insomnio, dolores musculares, problemas de atención, de memoria, etc.), que pueden desaparecer simplemente con más descanso.

Pero si no se pone remedio a este estado, los síntomas se irán incrementando en intensidad, irán apareciendo otros nuevos, y finalmente se puede llegar a desarrollar alguna enfermedad física o mental.

Los síntomas más frecuentes son:

  • preocupación,
  • inseguridad,
  • malestar psicológico,
  • temor a perder el control,
  • palpitaciones,
  • taquicardia,
  • excesiva sudoración,
  • temblor,
  • molestias digestivas,
  • dolor muscular,
  • dolor de cabeza,
  • evitación de situaciones,
  • inquietud motora, etc.

Sin embargo, para otras personas el estrés postvacacional puede afectarles de manera más seria, debido a la acumulación de otros factores estresantes (por ejemplo, problemas de pareja, dificultades económicas, desempleo, enfermedad, etc.). También puede afectar más a las personas que no les gusta su trabajo, o su colegio/instituto…

Cabe destacar que las personas con mayores probabilidades de sufrir este síndrome son aquellas que tienen una menor resistencia ante la frustración. También aquellas personas que disfruten de vacaciones más largas, además de las que trabajan en un entorno desagradable, los que no se ilusionan por su trabajo y los que lidian con un mal jefe, ya sea porque no les valora o porque le consideran incompetente.

estres post vacacional

A continuación, os apuntamos distintas medidas que ayudan a prevenir y combatir este síndrome, para así hacer la vuelta al trabajo más agradable:

  1. Levantarse pronto unos días antes de reincorporarse: de esta manera, resulta más fácil la vuelta al día a día, ya que nos adaptamos con anterioridad a los horarios habituales.
  2. Dormir adecuadamente, alrededor de ocho horas.
  3. Mantener horarios regulares tanto durante el día como en las horas de acostarse y levantarse.
  4. Volver de vacaciones unos días antes: así ayudaremos a aclimatarnos de forma más paulatina.
  5. Dividir los días de vacaciones: son más propensas a sufrir síndrome postvacacional las personas que tienen periodos vacacionales más largos.
  6. Tómate el primer día con filosofía: de nada te servirá lamentarte y amargarte sin sentido. En lugar de pensar en lo bien que te lo pasaste en vacaciones y lo duro y triste que resulta estar de vuelta en el trabajo, tómate tu primer día como una jornada laboral más. Así conseguirás quitarle dramatismo al asunto.
  7. Poco a poco: no esperes llegar al trabajo y empezar a trabajar a destajo desde el primer momento. Tómate tu tiempo para ponerte al día con lo que dejaste pendiente antes de irte de vacaciones y lo que ha ocurrido mientras estabas fuera. Hecho esto organízate, márcate una línea de trabajo y unos objetivos a conseguir en tu primera semana de trabajo. Verás que, poco a poco, irás recuperando el ritmo de trabajo al que estabas acostumbrado antes de irte de vacaciones. Si aún así ves que te cuesta un poco acostumbrarte otra vez al trabajo, no desesperes, no eres el único que está pasando por esta situación. Cuando te quieras dar cuenta ya no sentirás esa sensación de desasosiego cada vez que tengas que ir a trabajar.
  8. Ver el lado positivo: si se interpreta de forma positiva, el fin de las vacaciones resultará más sencillo. Esto es posible si se evita pensar que el trabajo es una carga y se enfoca desde otra perspectiva. Por otra parte, no olvides que la vuelta al trabajo no sólo supone una vuelta a las responsabilidades y a las exigencias, sino que también es un reencuentro con los compañeros y amigos.
  9. Dejar el trabajo en la oficina, tanto los papeles, como las preocupaciones.
  10. Organizate: la organización del tiempo y de nuestras actividades, estableciendo horarios, es fundamental para poder descansar, no estar preocupados, no sufrir continuos sobresaltos, olvidos importantes, etc.
  11. Realiza actividades saludables: aunque no sea algo directamente relacionado con el trabajo, hacer deporte y llevar una buena alimentación influye. Por eso, es algo que tampoco se debe descuidar los primeros días de regreso.
  12. Márcate nuevos objetivos e ilusiones: volver al trabajo y caer en la desdicha de que aún te quedan muchos meses para las próximas vacaciones es un error que sólo hará que te deprimas aún más. Piensa que puedes aprovechar los fines de semana, que el calendario laboral está poblado de días festivos y que puede que incluso te quede algún que otro día libre por disfrutar. Márcate proyectos y metas que alcanzar a través del trabajo, lo que hará que acudas a tu puesto de trabajo con la ilusión propia de quien persigue un sueño.
  13. Intenta mejorar las cosas en el trabajo: nadie te garantiza que lo vayas a conseguir, pero por lo menos te quedará la satisfacción de haberlo intentado. Te sentirás mucho más implicado en tu trabajo, y ello hará que la vuelta al mismo no se haga tan costosa.
  14. ¿Qué es para ti el trabajo?: mucha gente no se da cuenta de la verdadera importancia del trabajo. Es una manera de realizarse personalmente, una forma de prestar un servicio útil a la sociedad a la que se pertenece y un proceso en el que nunca se deja de aprender. Si uno es capaz de comprender esto dejará de contemplar la vuelta al trabajo como una obligación. Por otra parte, también es importante darse cuenta de que el trabajo, en el fondo, no es más que un medio para ganarse la vida. No estás ‘atado’ a tu trabajo, no eres un esclavo del mismo, trabajas para poder vivir y para, además de otras cosas, poder pagarte las vacaciones que acabas de disfrutar.
  15. Adopta una mentalidad positiva. Éste puede que sea el paso más importante de todos. Acepta la realidad, acepta el hecho de que ya has tenido tu tiempo para descansar y de que ahora toca trabajar. Piensa en que hay muchas personas que no tienen la suerte de tener un puesto de trabajo esperándoles a la vuelta de las vacaciones. Afronta las responsabilidades e intenta realizarte personalmente haciendo tu trabajo lo mejor posible, y hazlo todo con una sonrisa.

Sonriendo no sólo serás feliz, sino que además harás más felices a los que te rodean y crearás un mejor ambiente.

 

Insomnio | El Boticario en casa

¿Sufres insomnio en verano?

El insomnio es un habitual del verano. Dar vueltas y vueltas en la cama durante la noche sin poder «pegar ojo»  y, el resto del día, pasarlo con esa «modorra» tan típica de los meses de estío. En esta época es frecuente padecer algún tipo de alteración del sueño debido a las temperaturas más altas y el aumento de las horas de luz.

insomnio

La temperatura externa que el cuerpo necesita para dormir bien es de aproximadamente 21 grados y con más calor se produce una hiperactivación del metabolismo para adaptarse y una activación cerebral que puede dar lugar al citado incremento de los trastornos del sueño y ansiedad.

Estos trastornos del sueño pueden ser desde leves como agotamiento o irritabilidad a otros más graves como somnolencia, fatiga, conducta errática o dolores de cabeza.

Los trastornos del sueño tan frecuentes en verano son un síndrome adaptativo que desaparece a los pocos días de surgir los primeros síntomas. De hecho, aunque en agosto las temperaturas suelen ser más altas, es en julio cuando el calor afecta en mayor medida porque aun no nos hemos adaptado a estas temperaturas. Por esta razón, no debemos preocuparnos por dormir mal dos o tres días ya que el cuerpo humano está preparado para superar esta situación.

En estos casos lo mejor que podemos hacer es no empeñarnos en dormir, e irnos a la cama exclusivamente cuando tengamos sueño: dar vueltas en la cama pensando que no nos dormimos no hace sino reforzar el sistema de alerta y nerviosismo de nuestro cerebro, con lo que dormir se hace tarea imposible.

Para evitar este problema se recomienda tener unos hábitos organizados de vida, ya que en verano los horarios se descontrolan. Comemos a distintas horas, alargamos las tardes-noche en las terrazas y tratamos de aplacar el calor con bebidas (frecuentemente alcohol o refrescos con cafeína) que no favorecen en nada a un correcto descanso. Todo esto desregula nuestros biorritmos y nos complica el sueño, pero ojo, no se debe tratar de solucionar este problema puntual con medicamentos ya que no está recomendado tomar somníferos para este tipo de insomnio, ayudate con infusiones y componentes naturales relajantes.

infusiones

A continuación os proponemos una serie de medidas que pueden ayudarnos a prevenir este molesto trastorno: 

  • Tratar de ventilar la habitación de forma natural y regular la temperatura antes de dormir.
  • Utilizar pijamas ligeros para disminuir nuestra temperatura interna.
  • Beber líquidos que nos refresquen antes de acostarnos.
  • Mantener los hábitos y rutinas (aunque sean nuevas, diseñadas exclusivamente para el verano)
  • Horarios establecidos.
  • Una buena alimentación con comidas poco abundantes antes de dormir.
  • Realizar entre 15 y 20 minutos de ejercicio al día.
  • Y si recurrimos a la siesta para tratar de superar el cansancio diurno, recuerda: las siestas no deben superar los 20-30 minutos.
Cambio de hora | El Boticario en casa

¿Cómo sobrevivir al cambio horario?

Como ya sabemos, este domingo a las 3 de la madrugada volverán a ser las 2. Este cambio horario, que un principio parece que no afecta a nuestra salud y podría ser comparable a una salida nocturna un sábado, para muchas personas no les resulta fácil adelantar o atrasar su reloj interior.

La llegada de una nueva estación puede afectar a nuestra salud con el cambio de temperatura, de una cálida como es el verano a una más fría como el otoño o el invierno. De igual manera puede resentirse con el cambio horario.

Las consecuencias principales que provoca el cambio horario van, según cada persona, desde cambios de humor y estado de ánimo, hasta insomnio, somnolencia, irritabilidad, nerviosismo, dolores de cabeza y dificultades para mantener la atención y la concentración.

¿Tienes dificultad para dormir con el cambio horario?

¿Tienes dificultad para dormir con el cambio horario?

Dicho esto, daremos unos breves consejos para sobrevivir al cambio horario:

  • Dormir regularmente todo el año.
  • Buena alimentación en los días previos y posteriores al cambio y si es posible todo el año.
  • Evitar, siempre que se pueda, alcohol, tabaco, café.
  • Un poco de ejercicio moderado. Pasear al sol, siempre con las medidas de protección adecuadas, ayuda a estabilizar los biorritmos afectados por el cambio.
  • Adecuarse gradualmente al nuevo horario, si por ejemplo almorzamos a las 15:00 h, podríamos ir adelantando cada 2 días 15 minutos la comida.

Pero todo no va a ser negativo, también hay que verle el lado positivo al cambio, tenemos una hora más de sueño o de salida nocturna, según se vea.

Otra razón de peso es que supone un ahorro de energía, al aprovechar mejor la luz del sol. Así lo asegura al menos el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDEA), que cifra dicho ahorro en unos 300 millones de euros. Y el hecho de consumir menos energía repercute positivamente en el medio ambiente.

Astenia primaveral: que no te pille por sorpresa

Ya llego marzo y con el nuevo mes la primavera y con estos cambios la tan conocida astenia primaveral. La comunidad médica no considera que sea una enfermedad en si y que por ende necesite tratamiento. Pero la cuestión es que son muchas las personas que llegados este momento del año sufren malestar y molestias causadas por alteraciones en los ritmos biológicos.

Sea como sea, este año nos vamos a adelantar para que no nos pille por sorpresa y así intentar reducir sus efectos.

primavera

¿Cuando se produce?

Como sabemos, todas las personas no sufren la astenia primaveral, pero quienes si la sufren comienzan a sentir estas molestias cuando los días comienzan a ser más largos y el número de horas de luz es mayor.

¿Cuales son los síntomas?

Los principales síntomas de esta situación son:

  • Cansancio generalizado.
  • Falta de energía para realizar las tareas cotidianas.
  • Dificultad para conciliar el sueño.
  • Somnolencia diurna.
  • Irritabilidad y nerviosismo.
  • Disminución del apetito.
  • Bajada del deseo sexual.
  • Problemas de concentración.
  • Malestar general.

Aunque desde luego, no tienen por qué manifestarse todos ellos.

¿Cómo la prevenimos?

Para evitar estas desagradables sensaciones estos los hábitos que nos aconsejan los expertos:

  1. Horarios fijos., tanto en las rutinas diarias como en el descanso.
  2. Alimentación: como siempre es recomendable realizar cinco comidas al día. Y en esta época nos recomiendan alimentos ricos en Omega3 y vitaminas y también alimentos que nos aporten energía como los frutos secos o los plátanos, que además son ricos en triptófano (aminoácido precursor de la serotonina, un neurotransmisor que potencia la felicidad).
  3. Hidratación.  Recordemos que hay que beber 2 litros de agua al día, la falta de hidratación nos puede provocar incluso cefaleas.
  4. Descansar adecuadamente. Hay que intentar dormir 8 horas y cenar tres horas antes de acostarnos, no ver la tele en la cama, intentar mantener los horarios de sueño fijos y la habitación en torno a los 18ºC
  5. Ejercicio. Practicar ejercicio físico moderado con regularidad (caminar, nadar, montar en bicicleta…) estimula la producción de endorfinas y aumenta el tono vital.
  6. Haz aquello que te gusta. Uno de los síntomas de la astenia primaveral es la falta de interés, la tristeza y apatía, por eso hacer aquellas cosas que nos gustan nos ayudaran a tener el animo más alto.
  7. No automedicarse. Cuidado con la hipervitaminosis, consulta siempre al especialista antes de automedicarte. Las vitaminas no son la solución a todo.
  8. Observar si hay otros síntomas. Si además de estos leves síntomas, se sufren otros, o estos mismos pero de forma aguda o prolongada en el tiempo, consulte a su médico ya que pueden ser síntomas de otras patologías más graves.
  9. Se positivo. Si eres positivo generarás más positividad, lo que puede ayudar a sufrir menos por los síntomas de la astenia asociados al bienestar emocional. No dramatices…
  10. Vigila a tus hijos, los niños también pueden padecerla. Hay que tener en cuenta que tal vez presenten más rabietas y lloros durante unos días, pero que cesarán enseguida.

En cualquier caso, estos síntomas deben ser pasajeros y no durar más de dos semanas, por lo que si tienes cualquier duda en cuanto a como te sientes tu y los tuyos no dejes de consultar con tu médico, el es quien mejor te puede aconsejar.

Cómo combatir el insomnio

¿Tienes insomnio? Relájate

Nerviosismo, estres, cansancio excesivo, preocupaciones… son muchas de las causas que provocan insomnio, esa incapacidad de conciliar el sueño. También existen causas patológicas, por ello, si no consigues controlarlo de forma natural, consulta con tu médico, él sabrá diagnosticar sus causas y aconsejarte.

El insomnio se manifiesta como la dificultad para iniciar, mantener o incluso con un despertar final adelantado.

Esta falta de sueño puede ser:

  • Transitoria: dura menos de tres semanas y suele estar relacionada con situaciones ambientales y circunstanciales
  • Crónico: tiene una duración superior a las tres semanas y puede tener su origen en patologías y enfermedades o en otros problemas de tratamiento específico.

En primer lugar debemos mejorar nuestros hábitos consiguiendo una mejor higiene del sueño, en la mayoría de las ocasiones con unas fáciles pautas de mejora el problema tiende a desaparecer. Te dejamos estas recomendaciones:

  1. Evitar sustancias que perjudican el sueño como café y tabaco deben dejar de consumirse al menos 8 horas antes de dormir. El alcohol el sueño que provoca es muy débil por lo que suele interrumpirse con facilidad.
  2. Realizar actividades relajantes antes de irnos a la cama como leer un libro o tomar un baño. La televisión y el ordenador, por el contrario no favorecen el sueño.
  3. Practicar relajación muscular una hora antes de dormir. Relajar los grupos musculares favorece la relajación corporal y mental necesarias para conciliar un sueño de calidad. El yoga es un buen aliado.
  4. No leas, no veas la televisión y por supuesto no trabajes desde la cama. Asocia la cama al descanso, y a largo plazo esta asociación te ayudará a dormir mejor.
Plantas sedantes para evitar el insomnioJarabe para evitar el insomnio en niñosCombate el insomnio con estres ocasional
  1. Por supuesto evita las siestas y las «cabezadas» durante el día. Acuéstate entre las 22:00 y las 12:00 y levántate temprano todos los días. Procura tener disciplina y rutina en las horas de dedicadas al sueño.
  2. Si «necesitas imperiosamente» dormir la siesta, no debe tener una duración superior a los 30 minutos y desde luego antes de las 17:00 horas.
  3. Evita hacer ejercicio en las horas proximas a acostarte. El ejercicio moderado o intenso debe practicarse a lo largo del día, siendo muy beneficioso ya que aporta energía durante el día, pero un grado mayor de cansancio por la noche.
  4. Practicar sexo antes de dormir es beneficioso ya que se libera prolactina y oxitocina, hormonas relacionadas con el sueño.
  5. Evita las comidas abundantes y altas en calorías por la noche y acuéstate al menos dos horas después de haber cenado. Por supuesto no piques durante la noche, mejor tomar un vaso de agua o leche pero no ingerir comida.
  6. Por cómoda tu habitación, aislándola de ruidos y luz. Si no puedes conseguirlo del todo utiliza tapones que te aíslen de los ruidos ambientales.
  7. Si te despiertas y no consigues conciliar el sueño: levántate. No te quedes en la cama dando vueltas y pensando que no puedes conciliar el sueño, permanecer en la cama aumente el estado de nerviosismo y nos impide dormir. Levántate y haz algo relajante: leer libro, escuchar música, practicar ciertos ejercicios relajantes de yoga, o incluso alguna tarea de la casa que te relaje y te evite pensar en que no puedes conciliar el sueño.
  8. Se positivo; no te lleves todo el día hablando con familiares y amigos de tu incapacidad para conciliar el sueño. Este comportamiento te provoca una actitud negativa y te predispone para temer el momento de acostarte, impidiéndote el relajarte.

Existen diferentes compuesto naturales que también favorecen la relajación para poder dormir y descansar adecuadamente. Consulta la amplia gama de productos contra el insomnio que ofrecemos y no dudes en preguntarnos sin compromiso.