Las 5 mejores dietas después de Navidad

después de estas fiestas es frecuente haber engordado entre dos y cinco kilos ya que hemos perdido las buenas costumbres: hemos tomado más alcohol, más dulces, comidas más abundantes y hemos dejado de lado el ejercicio y comer más fruta y verdura.

Así que la mayoría necesitamos perder esos kilos que son sobran. Por eso hoy queremos hablaros de las cinco dietas que el Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) ha considerado más saludables.

DIETA DE LOS SUPERALIMENTOS

Consiste en incluir lo que se considera como superalimentos, que en su mayoría son de origen vegetal, aunque también se incluyen extractos de la grasa de pescado cuyo omega 3 ayuda a prevenir enfermedades coronarias.

Ejemplo son la quinoa, las bayas de goji, la cúrcuma, el jengibre o las semillas de chía, que además de contribuir a la perdida de peso nos ayudan a mejorar nuestra salud y prevenir enfermedades.

Con una alimentación sana y equilibrada, al incluir estos alimentos se puede logar una perdida de peso de un kilo a la semana.

Las cualidades que se les atribuyen y entre las que se encuentran el refuerzo del sistema inmunitario, la mejora de la digestión, reducción del estreñimiento, mejora de los niveles de colesterol o el mayor control de la glucemia.

DIETA DE LOS MICRONUTRIENTES

Esta dieta organiza la alimentación tomando como base los requerimientos nutricionales, puesto que su déficit o exceso perjudica a la salud.

Los micronutrientes son sustancias químicas que nuestro cuerpo necesita en cantidades muy pequeñas pero que son fundamentales para regular numerosos procesos en el organismo como: el  equilibrio de los fluidos corporales, desarrollo y mantenimiento de huesos y dientes o transporte de oxígeno, entre otros.

Así, podemos reducir el peso perdiendo hasta un kilo por semana. ya que, por un lado, nuestro cuerpo funcionará de manera mucho más eficaz y por otro lado al seguirla se mejorarán hábitos y se ajustará también el consumo de macronutrientes y energía.

DIETA GOURMET

Demuestra que se puede adelgazar sin pasar hambre, combinando además placer y salud.

Se basa en el consumo controlado de productos como jamón, queso, aceite de oliva, marisco y pescado, carne, embutido o chocolate. Esta dieta permite adelgazar más de un kilo por semana, si la combinamos con ejercicio moderado regular. La clave en este caso no está en lo que se come, sino en la forma de preparación o cocción, así como en la moderación de las cantidades.

Permite comer de todo sin pasar hambre y sin provocar ansiedad por restringir grupos enteros de alimentos. En su mayoría se utilizan productos naturales, mitigando el consumo de aditivos artificiales no saludables; y enseña a disfrutar de la comida con recetas de platos variados y sabrosos. Se puede mantener en el tiempo y, al no permitir bajar muchos kilos por semana, evita el efecto rebote de muchas otras dietas.

Como desventaja, el alto coste de los ingredientes y la necesidad de tener ciertos conocimientos de cocina para la preparación de las recetas.

DIETA BAJA EN CARBOHIDRATOS

Trata de conseguir un correcto equilibrio nutricional sin excluir ningún grupo de alimentos, pero controlando el consumo de hidratos de carbono.

Al no eliminar ningún grupo de alimentos, este régimen puede ser adecuado para cualquier persona ya que no tiene contraindicaciones. Además, es fácil de adaptar a los hábitos o gustos de cada paciente, dentro de unos criterios adecuados marcados por un nutricionista, dietista o endocrino.

Ayuda a perder entre dos y cuatro kilos al mes de forma saludable.

DIETA GENÉTICA

Consiste en la personalización de la alimentación en función de los resultados de un test de ADN previo.

La realización de este análisis es muy útil no sólo en una dieta destinada a perder peso, sino también a la hora de prevenir y tratar distintas patologías, desde cardiovasculares o digestivas hasta distintos tipos de cáncer y, por supuesto, la obesidad.

El test genético es una sencilla prueba de extracción de saliva. Tras los resultados de este, se elabora la pauta dietética teniendo en cuenta el sexo, la edad, la complexión física, así como los hábitos y preferencias del paciente. Su objetivo final, es que se regularice la buena alimentación y estado de salud en general.

No se trata de una dieta restrictiva, sino de un cambio global de hábitos de alimentación y de salud que el paciente pueda mantener a largo plazo y que permite a bajar entre tres y cuatro kilos al mes.

Recuerda siempre que las dietas deben estar guiadas por un nutricionista o dietista y que deben proponer una pérdida de peso paulatina, sin sobrepasar el kilo y medio por semana y los seis kilos al mes.

Asimismo, tienen que estar incluidos todos los grupos alimentarios, restringiendo las cantidades de los más calóricos; y la práctica de ejercicio para mantener un estilo de vida saludable.

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